PROGRESO

Nuevo texto de nuestro compañero Antonio Sánchez-Marín Enciso:

 

Dice Ramoneda que la palabra progreso es palabra clave en la izquierda. Y ella es la clave porque cualquier Partido que tenga esta etiqueta de izquierdista debe tenerla como un ideal, como una utopía, entendiendo como progreso el pretender cambiar la sociedad para hacerla más justas y más igual, al mismo tiempo que más plural….., nunca con connotaciones de superioridad moral, libres de redentorismo a lo que son muy dados los populistas, pues entonces adquiere este sentido despectivo, negativo, peyorativo, en suma, cuando descalifican a quienes no tienen sus ideales, desvirtuando el verdadero sentido del populismo que, expresa Ramoneda, está fuera del diccionario y que dice que es “populista” aquello   “perteneciente o relativo al pueblo” y que, expresa en el mismo diario Alex Grijelmo, se troca en populismo cuando se creen en la única posesión de la defensa de los intereses del pueblo, “nosotros representamos al pueblo”, “nosotros somos el pueblo”, “los demás no luchan por el pueblo”, o aquello de “lo que diga el pueblo”, expresiones salvapatrioteras, propias de telepredicadores que se presentan como poseedores de la verdad absoluta, de la “única” verdad, y ya decía Machado: ¿Tú verdad? no, la verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela.

Estos populismos son muy propio de partidos totalitarios, rayano en el fascismo, de personas de dichos partidos, que consideran hablan siempre en el nombre del pueblo, que usan al

pueblo para la defensa de sus intereses personales, como aquellos antiguos caciques, o modernos, que los hay ahora también, que sólo buscan al ciudadano para engatusarles cuando esperan su apoyo para sus espurios intereses…

El progresismo es avanzar en la buena dirección, es la utopía que, como dice Galeano, escritor uruguayo, está en el horizonte: “Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”; es, también, compartir la tierra según Gabriel García Márquez; es, en definitiva, la humanización de la sociedad demasiado escorada a lo material, es el superposicionamiento humano por cima de lo divino, al laicismo consecuente como expresión de esta humanización de la vida, que no es ateísmo, que no es anticlericalismo, más bien es respeto al pensamiento de cada uno. Es, en suma, el pluralismo ideológico y la convivencia pacífica entre todos, independientemente de sus pensamientos, es el respeto al “otro”, al que no piensa igual, es la rebeldía continua, la lucha por mejorar las cosas, por cambiar aquello que no vaya en dirección correcta de esa pretendida y anhelada igualdad de todos los seres humanos, es el conocer la realidad para cambiarla para mejorar las condiciones de vida de todos, pero todos, no sólo de unos cuantos.

“El pragmatismo es una virtud en política, dice Ramoneda. Pero el pragmatismo no es la resignación ante la realidad”. La palabra “humanidad” adquiere su verdadero sentido, y es el sentido que debe guiar todos los problemas sociales. Es, en definitiva, justicia social, otra notable diferencia en su concepción de la ciudadanía, en su concepción del mundo respecto a lo que Iglesia denomina caridad cristiana, que demanda a los cristianos dar limosna; para ellos, para los progresistas, lo esencial es evitar que haya “desgraciados”, menesterosos, es impulsar la igualdad, que haya la menores diferencias sociales posibles. Galeano dice: La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.

Es también mirar el presente, como devenir del pasado, como acicate para un futro mejor para todos, es el respeto de la Ley, es el hacer leyes justas que amparen a los ciudadanos, porque esta debe ser la finalidad última de “hacer” leyes, la protección del ciudadano, es, por ende, participar en la sociedad, cada uno en sus condiciones, y en su ámbito, y a través de las organizaciones que la Sociedad se dota para colaborar en esa mejora, y es el respeto a las diferencias, es la erradicación de los racismos, es la superación de los mezquinos nacionalismos, consecuentemente la superación de las xenofobias, que es la base de esos retrógrados patriotismos, internacionalismo en suma….

Dice Álvaro García Linera, Vicepresidente de Bolivia: “La democracia es práctica, es acción colectiva, es creciente participación en la administración de los espacios comunes. Hay democracia si participamos en lo común”.