El hambre de los niños

Aquí tenéis un texto escrito por nuestro Secretario de Cultura, Antonio Sánchez -Marín Enciso que nos ha servido de base para el artículo publicado en la revista KM 42. En la misma revista tenéis una entrevista a nuestra Secretaria de Administración y Concejala Elisabeth González.

 

El hambre de los niños, por Antonio Sánchez- Marín Enciso

Nos remitiremos, inicialmente,  a la declaración de Ginebra sobre los “Derechos del Niño”, y donde se señalan todos las obligaciones  que la sociedad tiene para con el niño, y uno es el que debe considerarse  fundamental: “El niño que tiene hambre debe ser alimentado (….) Cuando se trata de dar alimento material al niño que no come, debe tomarse este deber como el primordial de todos los deberes. Los demás vendrán después. El dejar que pasen hambre, siquiera  un solo niño es crimen de lesa humanidad”.

Se pueden curar muchas faltas de salud de los niños,  pero cuando el diagnóstico se reduce  a una sola palabra: HAMBRE, no hay otro remedio que bajar la cabeza, avergonzados de que, en esta Sociedad, no haya desaparecido tal ignominia”.

Por ello debemos pronunciar la siguiente soflama, pero comprometida: “Señores del municipio: molareños todos, docentes: vuestros aislados esfuerzos serán ineficaces, compenetraos del deber que a todos alcanza, si no tenemos en consideración que  el niño que tiene hambre, debe ser alimentado primordialmente. Y es un deber de todos, un deber inexcusable, ineludible. Esto dará la prueba de madurez de una sociedad más justa, más progresista. ¡NO permitamos que un solo niño pase hambre!

“En la escuela  no debe existir el niño atrasado de inteligencia por tener el estómago vacío. En la escuela no debe existir el niño melancólico, por falta de energías vitales”.

Los hombres y las mujeres de todas las naciones reconocen que la Humanidad debe dar al niño lo que tenga mejor”, para “que una vez sabido, se lo queramos y se lo sepamos dar”. Toda la política, todos nuestros desvelos deben supeditarse a esto. Si es necesario echad mano de todos los ciudadanos, ¡movilizarlos para remediar este tremendo y cruel mal!

El hambre de los niños y de los mayores no debemos permitirlo. En los niños porque tiene consecuencia posterior perniciosa para ellos y para la sociedad consecuentemente. En los mayores, porque bastante lucharon para que nosotros no la pasemos y, ahora, nosotros no lo debemos consentir, y es de justicia que mueran con esta necesaria satisfacción cubierta….

Decía un Maestro, con mayúscula, de  épocas pasadas, en tiempos de crisis igual, mejor dicho, mayor  que ahora: “las autoridades  se enfrascan en la resolución de problemas de alta política; los padres  se pelean en el casino o en la taberna (dos cosas iguales por dentro) discutiendo quien gobierna peor; las madres comadrean en la resolana o en la visita…,  y todos seguimos sin acordarnos que tenemos sagradas obligaciones que cumplir para con los niños, que son niños ahora para ser mañana hombres”.  

“El niño debe ser puesto en condiciones de vivir su vida, y protegido contra toda explotación”.