Campos de Concentración. Por Antonio Sánchez-Marín Enciso.

Campos de concentración

A los cerca de doscientos mil muertos que, según los historiadores más prestigiosos, hubo en España como consecuencia de la represión franquista, hay que añadir los 367.000 que fueron prisioneros de guerra e internados en campos de concentración, las cárceles y los trabajos forzados, y bien pudieran llegar a 500.000 si se suman los 140.000 prisioneros hechos en la ofensiva de la victoria,  contabilizados por Alberto Reig Tapia, según Javier Rodrigo, cuyas tesis seguimos a continuación.

Según su tesis, dicen las crónicas de aquellas jornadas, los campos de concentración franquistas fueron “el primer eslabón” de la compleja cadena depuradora y represiva sobre el ejército republicano derrotado, en el sentido militar, intendente, estratégico, funcional, económico, moral, ideológico y social. Sus “moradores” fueron sometidos a trabajos forzados y consejos de guerra, que la mayoría de las veces terminaban en ejecuciones sumarísimas y fusilamientos colectivos.

Los campos de concentración cumplieron, según Rodrigo, la función  represiva y que en ellos se dejaron sentir las tendencias de grado totalitario en el trato a los prisioneros de guerra.(…) No sólo por las pruebas que de ello nos dan  la inquietante presencia de agentes de la GESTAPO en San Pedro de Cárdena o las demenciales investigaciones sobre psiquismo marxista y la pureza de raza hispánica del Gabinete de Investigaciones Sicológicas de Vallejo-Nájera, al mismo tiempo que al endurecimiento  de las condiciones de vida en los campos, el mantenimiento de a veces indefinido del internamiento y por la articulación de programas de reducción ideológica, moral y religiosa sobre los prisioneros”.

Vicenç Navarro señala al final de su artículo que en esos campos murió el 64%,  y añade que, otros muchos que no fueron a esos campos, la GESTAPO los destinó a Alemania donde trabajaron como esclavos, mientras que otros fueron detenidos y mandados a España, tal es el caso de Lluis Companys, presidente de la Generalitat, y donde fueron fusilados después.

Fueron 104 los campos estables de prisioneros en España, nos dice Javier Rodrigo en la entrevista realizada en Mérida (118) por Sol Polo, y llegaríamos a 200  si se tienen en cuenta los centros divisionarios y los centros de evacuación, y de los cuales sólo tres tienen algún tipo de memoria: Miranda de Ebro, un monolito, alguna placa en Alabare, Alicante, el campo de Figueres – Castropol, Asturias, con una placa homenaje a los 3.000 0 4.000 prisioneros que pasaron por allí. Muy recientemente en el Parque de los Pinos de Plasencia a los de su campo de concentración, se les ha colocado una placa conmemorativa.  

Antonio Sánchez-Marín Enciso
PSOE El Molar