INFRAESTRUCTURAS MADRILEÑAS IDEADAS EN LA II REPUBLICA (1931-39)

Prieto, a la sazón ministro de fomento, y como recordaba la actual ministra del Gobierno en la inauguración de un busto a este insigne
socialista, inició muchos proyectos que marcaron el siglo xx, entre ellos la transformación del sistema ferroviario y la reordenación de la red en las principales capitales de España, incluida Bilbao. Entre esos proyectos estaba la construcción del túnel ferroviario, que en la actualidad transcurre entre las estaciones de Atocha y Chamartín, denominado históricamente «túnel de la risa». Este apodo parece provenir de la década de 1930. El tubo de la risa era una atracción de feria consistente en un cilindro de unos 2 metros de diámetro y 4 de longitud, convenientemente acolchado por dentro, que giraba como el tambor de una lavadora con la gente dentro (seguramente los feriantes sacaban más dinero con las monedas que se caían de los bolsillos de los «usuarios» que con el importe de la entradas) y que provocaba la hilaridad de los madrileños.

Así cuando el ministro Indalecio Prieto (PSOE) empezó a construir el túnel Atocha-Chamartín en 1933, la prensa de derechas satirizó las obras y las bautizó como «tubo de la risa» y «el Metro de don Inda», nombres que pervivieron hasta mucho después de terminarse las obras del túnel, permaneciendo vigentes aún hoy en día. En su época, la construcción fue tan discutida que incluso formó parte de los discursos de J.A. Primo de Rivera: …Y que nos han minado Madrid con un tubo que se llama el tubo de la risa, pero que quizá sea una vez más el tubo de la afrenta, porque va a servir para que pasen por debajo de nuestra Península, hacia trincheras que no nos importan, las tropas coloniales de cualquier país vecino… Discurso en Cádiz, 12 de noviembre de 1933

La Guerra Civil interrumpiría las obras del túnel que serviría para enlazar Atocha con la futura estación de Chamartín, comunicando así los trenes del norte con los del sur. Se reanudarían tras ese paréntesis (1936-1939), pero no finalizarían hasta 1967 (más de treinta y cinco años de construcción), motivo por el que se mantuvo el apelativo, con más razón por la tardanza. Junto con el túnel, se construyó la estación de Nuevos Ministerios, obra de Secundino Zuazo en 1932, y la estación de Madrid-Chamartín, que tuvo su origen en la línea de ferrocarril
Madrid-Burgos, que empezó a construirse en el año 1928.

Las primeras obras del ferrocarril en el entonces pueblo de Chamartín de La Rosa se iniciaron durante el bienio de Azaña, en 1933, al abrirse la boca del túnel que debería conectar con Atocha, y hacerse una pequeña explanada para una estación de paso de la línea de enlace con Fuencarral y la línea de ferrocarril del Norte en Las Matas-Clasificación.

Este apelativo de «túnel de la risa», que en la actualidad olvida su origen, parece haber sido retomado con la construcción del nuevo túnel de Cercanías así como con el futuro enlace para el AVE entre Atocha y Chamartín. Es una muestra más de la visión que tuvieron aquellos hombres de la República, que vislumbraron hasta obras que sólo se han podido acometer en la actualidad.

Otro proyecto de la República fue la prolongación de la Castellana hasta la carretera de Francia y la urbanización de Arroyo Abroñigal mediante el trazado de una amplia vía que siga la vaguada de aquella arroyada, según nota de la prensa de aquellos días (El Sol, concretamente).

También hay que destacar la cesión de la Casa de Campo al pueblo de Madrid, el derribo y nueva construcción de la plaza de toros, el inicio de las obras de los Nuevos Ministerios, la instalación de una estación depuradora de aguas residuales, la creación de un servicio de autobuses, etc.
Todas estas obras se acometieron a pesar del tradicional déficit de las haciendas locales y ante la acuciante necesidad que tenía Madrid de un plan que trascendiera la escala local. Fruto de estas necesidades, fue una serie de acuerdos con el ministro de Obras Públicas, Indalecio Prieto.

Muchas de las reformas iniciadas respondían también a la necesidad de emplear mano de obra, pues el paro existente era muy alto. Así, en sus primeros meses de gestión, el alcalde Rico llegó a contratar más de 10.000 obreros a cargo del Ayuntamiento. Estos datos los obtengo de la página web madridpedia.com.

El <<plan Zuazo-Jensen>>, presentado al Concurso Internacional para la elaboración de un Anteproyecto de Trazado Viario y Urbanización de Madrid, preveía la creación de un tercer anillo de circunvalación en torno a la ciudad, basándose en estudios previos a la Guerra Civil. Estos preveían la construcción de dos anillos exteriores de circulación, el primero de los cuales sería la M-30. No obstante, su construcción no se iniciaría hasta 1970.

A todos estos logros y proyectos de aquella época tan fructífera,cuyo ejemplo de Madrid podría trasladarse a otras circunscripciones
territoriales, hay que unir las innumerables viviendas y las magníficas escuelas, muchas de las cuales aún están funcionando a pleno rendimiento como ejemplo de solidez y eficacia.

 

“Tunel de la risa” Chamartín.